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11 juillet

«Orejeando»

Soy una persona desequilibradamente equilibrada. Apartando mis grandes pasiones literarias, me topo de frente con otra de las grandes para mí: la música. Y eso que servidor no tiene ni jota idea de la parta técnica, pero, ¿qué más dará? A todo el mundo le gusta (o eso me supongo) sin necesidad de saber nada sobre su parte más compleja. Así que me adentraré en este mundo desde fuera, desde la parte «bonita» que es cuando encendemos el MP3 y vuelve aquella canción que tanto nos gusta a nuestros «necesitados» oídos.
 
No es necesario decir -o sí- que mi grupo favorito es La Oreja de Van Gogh (LODVG), grupo donostiarra de pop-rock (a pesar de los pesares) que tiene como vocalisat a la fantástica, genial, inigualable Amaia Montero. ¿Cursi? Ni un pelo. Sólo que en este mundo uno debe fingir ser un addicto al rap, reguetón -o como se escriba-, house -que no es la serie-, etc. Pues no, señores, no, que yo voy a contracorriente (y no me referio al disco de El Canto del Loco que tiene uno que se titula así). La gente que le gusta dicho tipo de música, o un hard rock, heavy del todo... una buena porción de esa gente cree que por ello va a contracorriente. ¡Ilusos! ¡Si ahora lo que más se lleva es ese tipo de música! lso que vamos a contracorriente entonces, somos los fieles a los estilos inmortales. En fin. Pero que conste que me gusta alguna cosillas heavy, o de rock duro, que los Lordi me engancharon. Respecto al rap sólo me gustan «Black Eyed Peas».
 
Y bueno, sí, me gusta el techno-dance de Kate Ryan, me encanta, pero siempre que esté cantado mínimamente, que no sea un «intento de canción chunda-chunda».
 
Ahí queda mi pataleo.
Salut i força al canut!
10 juillet

Italia se alza victoriosa en el deporte rey

Tantos partidos televisados, no vistos, tanta explotación hasta en los teledairios sobre el Mundial de Alemania '06 y ya se acabó, como todo. No me gusta el fútbol. De hecho, menos la natación, ningún deporte me llama mucho la atención, sin embargo un Mundial es un Mundial, y como buena competición, merece ser vista y más cuando los competidores son países (cómo me gustan a mí los países luchando por ser los mejores, porque arrastran a todo su pueblo con él) y ya sea por fútbol, música, o cine, cualquier evento así, no me lo podía perder, y menos una final tan europeísta como la de ayer noche. Italia vs. Francia. Mi amada Francia contra los simpáticos italianos, que, a mi parecer, pese a no ser un vecino como lo es Francia, se asemejan más a la forma de ser española. Además Francia me había clavado un puñal en la espalda eliminando a mi país, y eso no se lo puedo perdonar ni a Francia, claro que como ya se ha acabado ya la puedo volver a agasajar. Además, ¡vaya equipo francés! Todos negros. No se trata de racismo, en serio, pero los franceses tenían un quipo con tan sólo 3 jugadores orginarios del país. El resto eran de otros países. ¿Así es como se representa el fútbol francés, utilizando jugadores que no son del todo propios de su país y que en su mayoría ya eran "viejetes"? ¿Así es como el que iba a ser el héroe Zidane se echa a perder en su último partido jugando por su selección en una final de un Mundial por meterle un cabezazo a un italiano? Pues chaval, te has quedado con muchos millones y una reputación futbolística que ayer hiciste sangrar tú mismo, te has herido a ti mismo, ¿por orgullo? ¿por poca sensatez? Por lo que tú quieras, pero es así. No sé bien qué sucedió entre ti y ese jugador, probablemente un pique o un insulto desafortunado, nada que justifique lo que hiciste, que podría haber sido perdonado, pero, ¡qué pasa! Me alegré de ello, se te había subido a la cabeza. Así que Italia... «Campioni del Mondo».
 
8 juillet

Guiris, guiras y guiros

La calor es inminente. La playa está abarrotada, las calles huelen a mar y los guiris florecen en nuestras calles. Los guiris, esos humanoides que nos dan una mala imagen de la nobleza y buena raza de países europeos como pueden ser los alemanos o austríacos (por poner un ejemplo) o de diferentes lugares de procedencia, EEUU, Canadá, que más dará. La cuestión es vestir mal, que para eso están en España. Chanclas y calcetines es una harmónica conjunción que anuncia a gritos: ¡Soy un guiri! Caras extremadamente blancas, las ya mencionadas buenas maneras de vestir y las bohemias borracehras nocturnas entre algunos jóvenes, son las mayores características que nos permiten a los habitantes autóctonos verificar el guirismo. Todo esto lo digo desde el más profundo de los repetos, claro está.
 
El otro día anduvía yo por los laberintos del supermercado en cuestión cuando me encontré un extranjero, por su forma de hablar inglés -no sé qué le vi que descarté el que pudiera ser americano, y quien diga lo contrario ajo y agua- que me atropelló cual Farruquito en mi pasillo favorito del supermercado: el de dulces. Al igual que el ya mencionado bailaor pensé que no me dejaría ni un «Sorry» o un «forgive me» algo de eso que ellos tienen en su bonito idioma. Pues estaba equivocado. Va y me suelta un «Perdona», pero un perdona cualquiera. Era un perdona español, sin erres mal pronunciadas, ni a modo de francés ni a modo inglés, ni de ningú modo. Como si me lo dijese uno de Valladolid. Pero estaba claro que no era español ni sabía hablarlo como luego comprobé mientras intentaba comunicarse por el verdadero idioma universal con la cajera: los SÍMBOLOS. Para que luego digan que la mímica no sirve para nada.
 
No se me ofenda ningún guiri, que os aprecio mucho, sobre todo a los europeos, y no es por ser racista y selecto, qué va, «malpensaos».