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Juan

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Paso parte de mi vida entre libros y otra parte viviendo cada momento, sólo a veces me percato de que éste puede ser desperdiciado. Me encanta el mar y mi ciudad me brinda unas vistas óptimas disfrutar de él.
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A golpe de idioteces

La vida de un imberbe catalán con aspiraciones de escritor y sueños parisinos
August 02

De culturas y «anglofobia»

Hace ya algunos meses leí un libro, «Els nois de Dublín» (Los chicos de Dublín), una novela corta y descarnante sobre la independencia de Irlanda, nación atormentada por los ingleses, castigada y condenada durante años por el pueblo invasor, despojándolos de su lengua (sí, existía y existe el irlandés, pero ya no es prácticamente conocido por nadie, el inglés lo acapara todo), de su cultura, de su forma de vida. Ello me causó una momentánea (o no tan efímera) «anglofobia».
 
Pensando yo el otro día me di cuenta de que la isla de Gran Bretaña está dividida por antiguos reinos, tres culturas: Escocia, Gales e Inglaterra. Los dos primeros "países" fueron unidos por motivos históricos por Inglaterra, hasta formar el Reino Unido, que como indica su nombre, es un país formado de la unión de antiguos reinos, es decir, es una mezcla de culturas británicas sumándoles Irlanda del Norte, que son un conjunto de condados irlandeses cuya mayoría de población es protestante por influencia inglesa (pese a que un 40% de ella es católica), y los ingleses se ríen de ese alto procentaje de católicos desfilando y haciendo gala de su diferencia religiosa. Tengo una compañera de clase inglesa la mar de maja, sin embargo sabe (y eso me explicó) que Inglaterra, a pesar de todo, es un territorio bastante odiado por sus vecinos, por la opresión que ejerció durante años a pueblos como el irlandés. Así que Reino Unido, vigila de cerca tu unidad porque hay mucho movimiento independentista ahora (parece estar de moda), y no sea que se te escape Escocia, o Gales, o Irlanda del Norte se anexione a la República de Irlanda, o se independice, o...
July 11

«Orejeando»

Soy una persona desequilibradamente equilibrada. Apartando mis grandes pasiones literarias, me topo de frente con otra de las grandes para mí: la música. Y eso que servidor no tiene ni jota idea de la parta técnica, pero, ¿qué más dará? A todo el mundo le gusta (o eso me supongo) sin necesidad de saber nada sobre su parte más compleja. Así que me adentraré en este mundo desde fuera, desde la parte «bonita» que es cuando encendemos el MP3 y vuelve aquella canción que tanto nos gusta a nuestros «necesitados» oídos.
 
No es necesario decir -o sí- que mi grupo favorito es La Oreja de Van Gogh (LODVG), grupo donostiarra de pop-rock (a pesar de los pesares) que tiene como vocalisat a la fantástica, genial, inigualable Amaia Montero. ¿Cursi? Ni un pelo. Sólo que en este mundo uno debe fingir ser un addicto al rap, reguetón -o como se escriba-, house -que no es la serie-, etc. Pues no, señores, no, que yo voy a contracorriente (y no me referio al disco de El Canto del Loco que tiene uno que se titula así). La gente que le gusta dicho tipo de música, o un hard rock, heavy del todo... una buena porción de esa gente cree que por ello va a contracorriente. ¡Ilusos! ¡Si ahora lo que más se lleva es ese tipo de música! lso que vamos a contracorriente entonces, somos los fieles a los estilos inmortales. En fin. Pero que conste que me gusta alguna cosillas heavy, o de rock duro, que los Lordi me engancharon. Respecto al rap sólo me gustan «Black Eyed Peas».
 
Y bueno, sí, me gusta el techno-dance de Kate Ryan, me encanta, pero siempre que esté cantado mínimamente, que no sea un «intento de canción chunda-chunda».
 
Ahí queda mi pataleo.
Salut i força al canut!
July 10

Italia se alza victoriosa en el deporte rey

Tantos partidos televisados, no vistos, tanta explotación hasta en los teledairios sobre el Mundial de Alemania '06 y ya se acabó, como todo. No me gusta el fútbol. De hecho, menos la natación, ningún deporte me llama mucho la atención, sin embargo un Mundial es un Mundial, y como buena competición, merece ser vista y más cuando los competidores son países (cómo me gustan a mí los países luchando por ser los mejores, porque arrastran a todo su pueblo con él) y ya sea por fútbol, música, o cine, cualquier evento así, no me lo podía perder, y menos una final tan europeísta como la de ayer noche. Italia vs. Francia. Mi amada Francia contra los simpáticos italianos, que, a mi parecer, pese a no ser un vecino como lo es Francia, se asemejan más a la forma de ser española. Además Francia me había clavado un puñal en la espalda eliminando a mi país, y eso no se lo puedo perdonar ni a Francia, claro que como ya se ha acabado ya la puedo volver a agasajar. Además, ¡vaya equipo francés! Todos negros. No se trata de racismo, en serio, pero los franceses tenían un quipo con tan sólo 3 jugadores orginarios del país. El resto eran de otros países. ¿Así es como se representa el fútbol francés, utilizando jugadores que no son del todo propios de su país y que en su mayoría ya eran "viejetes"? ¿Así es como el que iba a ser el héroe Zidane se echa a perder en su último partido jugando por su selección en una final de un Mundial por meterle un cabezazo a un italiano? Pues chaval, te has quedado con muchos millones y una reputación futbolística que ayer hiciste sangrar tú mismo, te has herido a ti mismo, ¿por orgullo? ¿por poca sensatez? Por lo que tú quieras, pero es así. No sé bien qué sucedió entre ti y ese jugador, probablemente un pique o un insulto desafortunado, nada que justifique lo que hiciste, que podría haber sido perdonado, pero, ¡qué pasa! Me alegré de ello, se te había subido a la cabeza. Así que Italia... «Campioni del Mondo».
 
July 08

Guiris, guiras y guiros

La calor es inminente. La playa está abarrotada, las calles huelen a mar y los guiris florecen en nuestras calles. Los guiris, esos humanoides que nos dan una mala imagen de la nobleza y buena raza de países europeos como pueden ser los alemanos o austríacos (por poner un ejemplo) o de diferentes lugares de procedencia, EEUU, Canadá, que más dará. La cuestión es vestir mal, que para eso están en España. Chanclas y calcetines es una harmónica conjunción que anuncia a gritos: ¡Soy un guiri! Caras extremadamente blancas, las ya mencionadas buenas maneras de vestir y las bohemias borracehras nocturnas entre algunos jóvenes, son las mayores características que nos permiten a los habitantes autóctonos verificar el guirismo. Todo esto lo digo desde el más profundo de los repetos, claro está.
 
El otro día anduvía yo por los laberintos del supermercado en cuestión cuando me encontré un extranjero, por su forma de hablar inglés -no sé qué le vi que descarté el que pudiera ser americano, y quien diga lo contrario ajo y agua- que me atropelló cual Farruquito en mi pasillo favorito del supermercado: el de dulces. Al igual que el ya mencionado bailaor pensé que no me dejaría ni un «Sorry» o un «forgive me» algo de eso que ellos tienen en su bonito idioma. Pues estaba equivocado. Va y me suelta un «Perdona», pero un perdona cualquiera. Era un perdona español, sin erres mal pronunciadas, ni a modo de francés ni a modo inglés, ni de ningú modo. Como si me lo dijese uno de Valladolid. Pero estaba claro que no era español ni sabía hablarlo como luego comprobé mientras intentaba comunicarse por el verdadero idioma universal con la cajera: los SÍMBOLOS. Para que luego digan que la mímica no sirve para nada.
 
No se me ofenda ningún guiri, que os aprecio mucho, sobre todo a los europeos, y no es por ser racista y selecto, qué va, «malpensaos».
June 27

Soneto

Canción del pirata
 
José Espronceda

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

 
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